Introducción:
Todo mundo tiene miedos, lo cual es completamente normal y
pueden ser muy diferentes de una persona a otra, pero, ¿Qué pasa cuando este
miedo es irracional o intenso? La respuesta a esta pregunta es que el miedo
pasa a ser una fobia.
Así como existe una gran cantidad de diversos miedos,
también existe una grandísima variedad de fobias, desde las más razonables
hasta las menos esperadas y extrañas
Pero en esta investigación no se hablara sobre cada una de
ellas, puesto a que sería imposible terminar, por lo cual se eligió una fobia
común y tal vez de interés un gran número de personas: La acrofobia o fobia a
las alturas
Acrofobia o fobia a las alturas: Definición
La acrofobia es un
temor intenso e irracional a las alturas, incluso cuando no se corre un peligro
inminente. Las personas que sufren miedo a las alturas presentan una gran
ansiedad cuando tienen que enfrentar situaciones como acercarse al borde de un
precipicio o estar en un mirador elevado.
En los casos más graves, cuando el miedo a las alturas se
convierte en una fobia, puede generar ataques de pánico en los cuales se
experimenta una ansiedad extrema y el impulso irresistible de escapar del
lugar. Se estima que el miedo a las alturas es una de las fobias más comunes,
llegando a afectar al 10% de la población.
¿Qué es una fobia?
Una
fobia es una reacción de pavor que se produce cuando una persona se ve
amenazada por el objeto de su miedo. Estas respuestas se dan siempre ante unos estímulos
determinados (coches, agua, insectos, etc.) y son desproporcionadas.
Las fobias son reacciones injustificadas. Incluso
el sujeto que las padece las considera irracionales. Estos temores pueden
llegar a ser una verdadera pesadilla para los que se enfrentan a ellos.
Vertigo
El
vértigo se llama vértigo de altura cuando la sensación de vértigo se
desencadena por las alturas.
Tal y como ocurre en todos los tipos de fobias, la
acrofobia se expresa a través de una serie de síntomas que se expresan en
situaciones específicas. Además, muchos de estos síntomas son compartidos con
el resto de miedos patológicos, siendo la fuente del miedo (o desencadenante)
lo que más varía.
Causas
1.
Eventos traumáticos
Generalmente, estos sucesos suelen tener lugar en
la niñez.
Por otra
parte, hay personas que adquirieron este trastorno a través de la observación a
pesar de que ellas no resultaran heridas. Este proceso se denomina aprendizaje
vicario.
2. Hay personas más predispuestas desde su
nacimiento
Existe
un número más elevado de lo normal de acrofóbicos en una misma familia porque
los niños observan a sus familiares desde pequeños y acaban desarrollando este
trastorno.
3. Sesgos cognitivos
El procesamiento erróneo de datos sobre las alturas
puede originar una preocupación desmedida que dé lugar a una fobia. Podemos
sobrevalorar la ocurrencia de accidentes o la gravedad de los mismos.
Síntomas
Los principales efectos fisiológicos son:
• Ansiedad.
• Aumento del ritmo cardiaco.
• Sudoración.
• Mareos.
• Dolor
de estómago.
• Temblores
y contracciones.
• Náuseas
y vómitos.
• Dolor
en el pecho.
• Cansancio.
• Dificultades
para respirar.
• Escalofríos
o aumento de la temperatura del cuerpo.
Consecuencias
1. Conductas de evitación
Huir de los estímulos que provocan su respuesta de
miedo mantiene el trastorno.
2. Renuncias a actividades habituales
Los acrofóbicos suelen rechazar diversiones como
disfrutar de los miradores, subirse a una montaña rusa o dar un paseo en teleférico.
3. Problemas a nivel laboral
Pueden
tener dificultades a nivel laboral si su empleo conlleva enfrentarse a las
alturas. Pueden llegar al punto de disminuir su rendimiento o incluso que se
vean forzados a dejar su trabajo.
4. Descenso general en la calidad de vida
Asimismo, cualquier fobia también puede empeorar
notablemente la vida del que la sufre en varios ámbitos.
¿Quiénes lo sufren más?
Le
puede pasar a cualquier persona y no existe un perfil predeterminado que pueda
tener más tendencia a sufrir esta fobia, aunque lo cierto es que, es más
probable que les ocurra a las mujeres. “Ellas tienen más trastornos de ansiedad
y poseen más fobias específicas que los hombres. Asimismo, tienen un sistema
hormonal que favorece que puedan mantener la atención en varias cosas a la
vez”.
Los más jóvenes, en concreto entre los 18 y 35
años, son más propensos a padecer este miedo a las alturas. Estos son personas
más activas, algo que hace que el riesgo de verse en una situación de ansiedad
y, por tanto, de acrofobia.
Tratamiento
Cuando la acrofobia o miedo a las alturas se convierte en un
problema que afecta a nuestra vida cotidiana, es preciso acudir a un
especialista que nos ayude a afrontar el problema. La acrofobia tiene solución,
pero si no se trata adecuadamente puede agravarse e incapacitarnos para
realizar determinadas actividades.
Actualmente existen diferentes tratamientos para abordar la
acrofobia. En ocasiones el especialista recurre a fármacos como refuerzo de su
consulta, pero la solución al miedo a las alturas realmente no se encuentra en
las medicinas. Lo habitual es recurrir a una combinación de las terapias
cognitiva y conductual, a las que se suman técnicas de relajación:
·
Cognitiva: consiste
en ayudar al paciente a controlar sus emociones. El terapeuta ayuda al
acrofóbico a profundizar en los motivos de su miedo y le invita a
racionalizarlo. Se le hace comprender que no hay motivos reales para temer por
su vida por el mero hecho de encontrarse en un lugar elevado.
·
Conductual: la
terapia cognitiva suele combinarse con técnicas conductuales, en las cuales el
paciente se enfrenta a su fobia en situaciones reales; es decir, se le expone a
sus temores hasta que se acostumbra o comprueba que su vida no corre peligro.
Dentro de la terapia conductual existen varias modalidades:
Ø
La más común es la desensibilización
sistemática, en la que se somete al paciente a sus miedos de manera gradual.
Ø
Otra práctica es la inundación, más directa, en
la que se sitúa a la persona en el contexto que más puede atemorizarla (por
ejemplo, subir a la azotea de un rascacielos).
Ø
En los últimos años se han llevado a cabo
investigaciones que defienden la validez de la realidad virtual para tratar la
acrofobia. Los investigadores que apoyan este recurso aseguran que ofrece más
posibilidades que la exposición en vivo y que presenta menos limitaciones.
·
Técnicas de relajación: con ellas, el acrofóbico
aprende a controlar su estrés cuando se encuentra en la tesitura que le causa
inquietud. Éstas pueden incluir ejercicios de respiración, meditación, o
distensión de los músculos.
Las terapias cognitivo-conductuales
consiguen ayudar al 75% de las personas que padecen una fobia como el miedo a
las alturas, según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos.
La
hipnosis también ha demostrado ser muy eficaz para curar las fobias. De hecho,
es una opción mucho más segura y su adición a la terapia evita la ansiedad que
puede generar la utilización de las técnicas cognitivo conductuales de forma
aislada. La hipnosis tradicional funciona a través de sugestiones
post-hipnóticas directas dirigidas al inconsciente. La hipnosis
ericksoniana también ha mostrado muy
buenos resultados ya que al usar sugerencias indirectas ocultas en metáforas e
historias, logra llegar mejor al
inconsciente y atacar de raíz las causas del miedo.
Conclusión:
Gracias con la información recabada podemos concluir que la
acrofobia o fobia a las alturas no es un problema tan simple como la mayoría de
las personas suelen pensar.
Si bien, en una primera instancia no parece un problema que
tenga complicaciones graves, puede llegar a afectar a la persona laboralmente y
también sus relaciones sociales al no poder asistir a ciertos lugares o no
aceptar realizar alguna actividad por su fobia o miedo irracional a las
alturas.
A pesar de esto existen diferentes tratamientos para
erradicarlo o por lo menos controlarlo, que estos dependerán de cada persona.
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